sábado, 12 de mayo de 2012

LA PALABRA, HERRAMIENTA PODEROSA DE LA RADIO


En esta aldea global, dominada por las innovaciones tecnológicas y la presencia de los medios de comunicación, se ha generado una competencia entre estos últimos, basado en la efectividad para llegar al público y lograr influir en él. Cada defensor de un medio de comunicación particular rescata sus características y ventajas respecto al otro para defenderlo: la prensa escrita se caracteriza por analizar las noticias, y la televisión es el medio completo por emitir imágenes y sonidos haciendo una copia fiel de la realidad. Sin embargo la radio es más sustancial, caracterizado por la inmediatez, instantaneidad y simultaneidad, pero sobre todo por el uso de la oralidad y su implicación con la realidad acústica – auditiva.
Si bien es cierto el lenguaje radiofónico también es oralidad secundaria, al igual que la prensa escrita y la televisión, pero la radio se vale de la impresión natural que consigue a través de la sus diferentes niveles de indicialidad, la captura del sonido, la relación existencial entre el sonido y la fuente de voz del individuo, las dimensiones y la materialidad de la voz para lograr la identificación de los individuos con los personajes y los contenidos.

En tal sentido, la distancia existente por la ausencia de imágenes se merma, la radio se consolida como el medio de comunicación que ayuda a desarrollar la creatividad e imaginación de los seres humanos. Utiliza las variables paralingüísticas (timbre, intensidad, entonación y acento) y las estrategias retóricas (evocar imágenes memorables a través de lo expuesto, redundancia, refuerzos y ritmo en el decir, paralelismos entre oraciones o miembros de discursos, la respiración o el uso de los silencios, etc.) para crear imágenes corporales, edades, lugares de procedencia, culturas, dialectos, escenas, contextos, temporalidad, etc., y apela a la particularidad del oído de los receptores para captar lo emitido. Tal como lo dice Barthes (1985) el lenguaje de la radio es invisible, seductor y sugerente; posee una presencia fugaz, porque no está dominado por el sentido de la vista y puede provocar presencias imaginarias, tejer memoria o generar sueños. http://perio.unlp.edu.ar/produccionradiofonica1/Bibliografia/balsebre.pdf

Otras estrategias que la radio utiliza para hacer sentir a los receptores que están cerca de ellos y para crear intimidad y confianza es la oralidad directa al dirigirse al oyente, la enunciación interpeladora y diversos elementos que propician y fortalecen la interactividad (llamadas telefónicas, mensajes por correo electrónico, comentarios por facebook y twitter, etc.) Estos elementos contribuyen a que el público se identifique y se vuelva fidedigno al medio de comunicación, así escucharan la programación en todas partes y se resistirán a cambiar de emisora (constituyendo una audiencia de medio, clasificado por Dennis McQuail en su libro Introducción a la teoría de la comunicación de masas). Por ejemplo, en los programas románticos, la voz del locutor es cándida, delicada y apacible por lo genera confianza para que las personas cuenten sus historias a través de la radio.

En este sentido la participación del oyente, aún esotéricamente, obtiene mayor importancia. La radio, a pesar de las limitaciones del modelo neoliberal que conducen la cultura y economía de la sociedad, y de sus esfuerzos por sobrellevar, adaptarse y sobrevivir a esta situación, busca establecer entre el oyente y los interlocutores un proceso de comunicación educativo y formativo (ejemplo de debates a través de la radio http://www.youtube.com/watch?v=kgnRxpWvlaQ), donde el emisor pierde protagonismo para brindarle espacio a los demás. Aunque si hablamos de diálogo a través de la radio podríamos pecar de ilusionistas, porque el canal tecnológico impide que el proceso de comunicación sea fluido, continuo y bidireccional, entonces la radio busca compensar esta limitación de ser un medio o institución de comunicación mediante herramientas o elementos que le den un sentido dialogante y que le permita captar el testimonio y el valor expresivo de la voz, la entonación, el ritmo y los paréntesis de respiración de una persona. Por ejemplo, no se entabla un diálogo directo pero si se le da sentido de libertad de expresión cuando el locutor habla sobre un determinado tema: la admisión de la pena de muerte en el Perú, luego convoca a los oyentes a opinar sobre el tema a través de las líneas telefónicas y redes sociales, y finalmente ante el llamado obtiene respuestas que expresan si están a favor o en contra de la idea de optar por la pena de muerte cuando hay delitos graves.



Entonces, la radio es el medio más cercano y confiable para la comunidad, que le permite expresarse a través de sus ondas e identificar sus vivencias con los contenidos de la programación, aunque su naturaleza de equipo tecnológico no le permita establecer un diálogo, en toda su magnitud, entre locutor y oyente. Asimismo es importante hace un llamado para prevenir, estar alerta y tener mucha precaución con estas estrategias, que constituyen herramientas poderosas para la libertad de expresión pero que también pueden como armas mortales para destruirla,  pues existen emisoras radiales que se cuelgan de ellas  con la finalidad de conseguir publicidad y rating, para expresar el individualismo y los intereses de poderosos, eligiendo de esta manera cuales son las opiniones, testimonios y expresiones correctas de acuerdo a su parecer. La utilización de la palabra a través de la radio debe ser únicamente a favor de las comunidades y de su desarrollo social.

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