sábado, 3 de noviembre de 2012

EL PERIODISTA RADIOFÓNICO: LABOR, EXIGENCIAS, PROFESIONALISMO Y NUEVAS PERSPECTIVAS


RESUMEN: El trabajo periodístico en radio tiene ciertas ventajas y exigencias. Por un lado esta labor se sirve de la rapidez, la simultaneidad, del lenguaje propio de la radio, y del uso aplicable de la tecnología móvil, de los sistemas de grabación y del internet. Asimismo este desempeño se ve afectado por el género periodístico que va a desarrollar. Sin embargo estas particularidades de la radio la hacen única y la diferencian de los demás medios de comunicación, incluso en el desempeño informativo de sus radialistas.
En lo que respecta a las exigencias de la radio, tenemos el adecuado uso del lenguaje, ya que en la radio y más en el periodismo uno de los elementos indispensables es la voz, la cual se complementa con los sonidos ambientales y con los cortes de voz de personas entrevistadas. Entonces un buen locutor o conductor de radio debe tener un adecuado tono de voz, timbre, entonación, acento y deben articular correctamente las palabras, para transmitir de manera natural emociones de seguridad, confianza y convencimiento respecto a lo que están diciendo.
Por último también es importante señalar que la aparición y el desarrollo acelerado de las nuevas tecnologías, como el internet, brindan a los medios de comunicación y a sus audiencias la posibilidad de interactuar y dialogar en comunidad con la finalidad, con la finalidad de beneficiar a todos los involucrados: dándole la oportunidad al público de expresar sus opiniones y sus necesidades para que los periodistas trabajen en base a ellos; asimismo esta actividad favorece a los medios de comunicación manteniendo fiel a su audiencia transmitiendo lo importante que es el público para el medio. Esta gestión se logrará a través de una rueda abierta de participación de la audiencia en el desempeño de los medios de comunicación.

PALABRAS CLAVES: Periodismo radiofónico,  radio, periodista, géneros informativos radiofónicos, noticias, audiencia, comunidad, medios digitales, internet, lenguaje radiofónico, gestión de audiencias, periodismo cívico y participativo.

Cuando hablamos de periodismo (en el caso de un ciudadano común, de un aspirante a esta profesión y de los mismos periodistas) muchas veces no tenemos las ideas claras al respecto. La mayoría de nosotros consideramos que los periodistas son “la divina pomada”, los “hiper – mega – play” o los “reyes Pepinitos” como lo señala Carlos Villar Borda en base a sus experiencias, pero todo esto pasa porque ellos mismos se lo creen y pretenden que los demás también lo adoptemos así. Sin embargo lo que ellos deben recordar, nosotros los estudiantes aprender, y las demás personas conocer, es que los periodistas no son el hecho noticioso, no son seres excepcionales que pueden estar libres de restricciones, reglas o leyes para obtener beneficios personales; los periodistas son los testigos que cumplen con su función y pasión de informar a la sociedad, que es la única entidad a las que se deben, el verdadero periodista debe sentirse más empleado del público que del director o del dueño de la empresa periodística. Si bien es cierto el periodista debe comprometerse de lleno con el desarrollo de la profesión, con llevar siempre la información, y sobre todo con satisfacer las necesidades de la audiencia; mas no por eso tiene que ser el inescrupuloso o el monstruo que hace de todo para conseguir una nota[1]. (Las actitudes profesionales de los periodistas influyen sobre las noticias http://ddd.uab.cat/pub/analisi/02112175n23p151.pdf)

Teniendo en cuenta que el periodista debe estar comprometido con su profesión y estrechamente ligado con su audiencia, cabe hacer una pregunta ¿Cómo construir el proceso de diálogo entre periodista – audiencia? Tal vez deberíamos empezar exiliando ideas bárbaras como las anteriormente expresadas, con esto lograr un acercamiento humilde al público, sin pretensiones de mostrar grandeza y poder.

Posteriormente analizar que todos los medios de comunicación tradicionales están en desventaja para establecer un lazo con la audiencia, ya sea por la falta de voluntad, estrategias o la resistencia a los cambios. Ni la prensa, ni la radio, ni la televisión ofrecen hoy en día alternativas para gestionar a las audiencias en la misma proporción o en relación con la gestión de la información. Sin embargo si recurrimos a la adaptación de las nuevas tecnologías que facilitan la comunicación (como es el caso del internet, que atraviesa barreras físicas y lograr establecer relación entre personas ubicadas en diferentes puntos del mundo), podemos lograr que la prensa acoja con mayor rapidez las opiniones de sus lectores, que la televisión esté al tanto de lo que opinan los televidentes, y que la radio tenga presente lo que dicen los radioescuchas.  

Y es la radio, sin desmeritar a los demás, el medio de comunicación que tiene mayores ventajas en cuanto a la estructura, a los equipos y a la forma de trabajo: inmediatez, facilidad de desplazamiento de los corresponsales o los periodistas, la simultaneidad, etc. ¿Por qué la radio? En palabras de Andrea Holgado:

La radio es mucho más que un hecho tecnológico. Es ante todo un hecho cultural. Es un espacio de interacción entre quienes producen los mensajes articulados con sus audiencias y produciendo nuevos discursos que circulan permanentemente entre audiencias y productores radiofónicos.
Es decir, la radio es el medio de comunicación que nos ofrece mayores ventajas para formar una comunidad, un ámbito socialmente determinado e integrado por los radialistas y los radioescuchas. Solo que en esta “comunidad” es necesario corregir algunas carencias existentes en la actualidad, algunos errores que cometemos al dirigirnos por radio, es indispensable considerar las incorporaciones tecnológicas, y revalorar a la audiencia para beneficio de la empresa, del medio, del periodista y de la misma sociedad.

Éste nuevo intento debe iniciarse, reconociendo y teniendo presente que el desempeño de los periodistas y demás personas que laboran en la radio no es el mismo respecto a los otros medios de comunicación por muy parecidos que sean los géneros, programas, y formatos que se desarrollan, y aunque la base de estos hayan sido tomados de la prensa. Entonces es preciso distinguir que no es lo mismo escribir para el oído que para el ojo[2], en el caso de la prensa el lector puede volver a leer la frase o nota que no entendió, el oyente en cambio tiene solo una oportunidad para captar lo que dijo el locutor.

Desde años atrás autores, periodistas y radialistas concibieron las diferencias entre la radio y la prensa (voz que enuncia el discurso, propiedades de la comunicación oral, la fugacidad del mensaje, la presencia de elementos no lingüísticos, etc.), es por eso que empezaron a recoger y adaptar estudios sobre los géneros periodísticos de la prensa para la radio, contribuyendo cada uno de ellos con una aportación novedosa que impulsaba a seguir investigando y haciendo propuestas basadas las unas en las otras para tener claro cuáles eran los géneros radiofónicos y sus particularidades. Por el año de 1974, Ángel Faus propone adaptar la tradición anglosajona, distinguiendo el relato de los hechos de la valoración de los hechos y limitándose a reconocer los siguientes géneros informativos: la noticia, el reportaje, la crónica; y la solicitud de opinión como género complementario a la información. Por su parte Martínez Albertos retoma la propuesta de Faus incluyendo los géneros de interpretación (aquellos tipos de solicitud de opinión) llamados posteriormente géneros para el comentario. En base a lo postulado anteriormente Prado (1981) hace una caracterización de los elementos informativos y estructurales que componen a la noticia, la entrevista, el reportaje, la crónica, y la organización de la polémica (mesa redonda, debate, documental, entrevistas, etc.) teniendo presente que la teoría y el estudio de los géneros difiere y no se cumplen como tal en la práctica. En 1990, Josep María Martí señala que la música forma parte imprescindible de la radio como un género de entretenimiento, pero también confunde la noción de género con tipo de programa lo cual es su mayor desventaja. Continuando con la adaptación, Mariano Cebrián Herreros (1992) señala que la actitud del autor (analítica, crítica, notarial, argumentativa, etc.) es imprescindible para saber cómo configuran la realidad (expresivos o testimoniales, referenciales o expositivos, apelativos o dialógicos) y en base a esto hacer una clasificación, también tiene en cuenta y define bien la diferencia entre los géneros de monólogo (editorial, crónica, noticia, etc.) y de diálogo (entrevista, encuesta, debate, mesa redonda, etc.). Asimismo en 1992, Arturo Merayo considera dos criterios para la clasificación de los géneros periodísticos, las diferencias entre hecho y opinión, y la distinción entre las estructuras del monólogo y del diálogo, además señala que las características radiofónicas permiten que se mezclen la opinión con las noticias, dejando claro que también hay géneros mixtos (noticia dialogada, el reportaje en directo, crónica de alcance, participaciones, etc.). En el 2001 logra establecer una relación entre los géneros periodísticos y los tipos de discursos: narración (noticia), descripción (noticia e informe), argumentación (editorial y comentario) y exposición (editorial y comentario), conciliando que cada uno de ellos pueden estar integrados por los mismos géneros. http://alojamientos.us.es/grehcco/ambitos17/10moreno.pdf




Si bien es cierto estas adaptaciones y avances que se lograron respecto a los géneros radiofónicos periodísticos fueron parte de un estudio realizado en España, pero eso no quita que también se hayan hecho en los demás países. Entonces es así que el análisis de la evolución de los estudios sobre los géneros permiten tener claro que siempre van a haber variaciones al respecto, que va a disgregar, replantear, inspirar para crear nuevas propuesta, o que van a alientar para continuar con ellas, particularmente de los conocimientos y actitudes que tengan los autores para clasificar los géneros. Otro aspecto que es importante señalar es que muchos de los géneros son mixtos, pues pertenecen a una u otra clasificación, por lo que llegan a ser híbridos.

Ahora sabemos que las múltiples propuestas de clasificaciones de los géneros periodísticos radiofónicos son resultado de las abismales diferencias que existen entre la radio, la prensa, e incluso la televisión; y que las proposiciones que se viene de hoy en adelante van a tener en cuenta las marcadas características propias e insuperables de la radio: mayor inmediatez, mayor presencia territorial (ciudades, lugares alejados e inhóspitos, otros países, etc.), lenguaje propio (basado en la voz humana, en los efectos sonoros, en los silencios, la música), logra mayor proximidad con los intereses básicos de la población, supera los obstáculos físicos y requisitos técnicos entre el emisor y el receptor, y tiene mayor disponibilidad (los radio receptores pueden ser los teléfonos móviles o aparatos diminutos que facilitan su transporte). De acuerdo a Juan Carlos Dido la radio es el medio de comunicación más accesible a diferencia de los otros:

Es barato, de acceso directo, porque no requiere de dominios de códigos especiales. Para poder utilizar los medios gráficos, es necesario saber leer, y todavía existe un elevado índice de analfabetismo en muchos lugares. Para ver televisión hay que disponer del aparato, que no está al alcance de todos los sectores sociales; además la interpretación de la imagen exige requisitos previos. Para recibir los mensajes de la radio, es suficiente contar con un receptor y estar en condiciones de oír. Tiene sus particularidades, convenciones y códigos, pero carece de complejidad y la preparación que exigen los otros.
Aún así el ejercicio periodístico en la radio es algo complicado, pues el reportero, el corresponsal e incluso los locutores deben estar pendientes de la dinámica de las noticias, que mueren inmediatamente después de su publicación por este medio, es por eso que en la radio se deben estar buscando datos nuevos que complementen las noticias y que la actualicen. Considerando que el periodismo construye el presente social en base a la información es menester mencionar que el ritmo de la radio es simultáneo a los hechos, pues según Miguel Á. Vásquez Bermúdez una noticia cobra actualidad e interés social cuando es publicado por los medios de comunicación:

Las noticias que se incluyen en cada periodo no se recogen de forma cronológica, sino que se presentan sincrónicamente, pues lo realmente relevante no es cuando pasan las cosas, sino cuando un medio de comunicación las transmite.
La simultaneidad es una gran ventaja de la radio respecto a otros medios de comunicación, pues en los periódicos el acontecimiento se hace actual al día siguiente de haber ocurrido, en la televisión se conoce en los horarios establecidos de los noticieros (mañana, mediodía, y en la noche), en cambio en la radio se puede interrumpir la programación para establecer enlaces en directo y dar a conocer el hecho. El ritmo ágil del noticiario en radio requiere que el periodista, el conducto y el productor tengan la capacidad de trabajar con rapidez, pues las noticias pueden transmitirse inmediatamente antes o después del reporte local.

Otro atributo de la radio que complementa su capacidad de llevar la noticia al aire inmediatamente, es el apoyo sonoro que aumenta el impacto, llama mayor atención y afianza la voz lo que el locutor está diciendo, así tenemos a los cortes de voz o las entrevistas en vivo, y a los sonidos naturales captados en el momento que están ocurriendo los hechos, por ejemplo en un disturbio.



La facilidad de ponerse en comunicación con cabina es una de las grandes ventajas para los periodistas. El uso de los teléfonos móviles permiten hacer un reporte desde un lugar donde hay ciertos conflictos y no se permite el acceso a los medios de comunicación o cuando se los intenta censurar o amedrentar para callarlos. En muchos casos hemos visto que periodistas televisivos van a cubrir una noticia, han arriesgado su vida y muchas veces no han conseguido nada porque les han quitado la cita de grabación, han destruido o quitado sus equipos. En el caso de los lugares alejados donde no hay señales de telefonía, la estrategia radial más factible puede ser grabar los pormenores de los hechos, y al llegar a una zona en que se pueda emitir el reporte hacerlo, y la facilidad de descargar los audios, de comprimirlos y enviarlos por internet también facilita y recompensa el trabajo periodístico. En palabras de Juan Carlos Dido, los teléfonos móviles y las grabadoras son dos grandes herramientas en la labor periodística de un radialista:

La telefonía celular ha transformado a los aparatos en pequeñas unidades móviles. Ya no es necesario trasladar un equipo de transmisión para informar desde un sitio alejado de la emisora. El teléfono celular es suficiente. En la calle, en un escenario, en un aeropuerto, en un automóvil, en una oficina, las personas que poseen información pueden ser abordadas por un periodista de radio. Bastará que les acerque el teléfono celular para que la palabra del entrevistado se emita por radio.
El grabador es otro socio importante de la radio, especialmente para las tareas periodísticas. En el grabador llegan a la radio discursos, declaraciones, testimonios, denuncias, que conforman el abundante material informativo… estas grabaciones le otorgan perspectiva modal al mensaje.

 

Un ejemplo de estas hazañas periodísticas y del uso de estos instrumentos,  fue la de Dayhanna Chávez enviada especial de Rpp Noticias, durante el rescate de los nueve mineros atrapados en el socavón de Cabeza de Negro en Ica. Estuvo pendiente de ello desde un inicio, hacía sus reportes en el momento en que se producía algo novedoso sobre la localización, el avance de las excavaciones, la dieta de los mineros, las declaraciones de las autoridades (en vivo), y finalmente el rescate, para lo cual tenía que desplazarse hasta un lugar de altura donde hubiera señal de telefonía y desde donde se pudiera captar los sonidos que hacían las maquinarias de rescate; posteriormente hizo un recorrido al lugar donde habían estado encerrados.

Así como esa hay muchos casos donde se producen inconvenientes y donde más destacan las ventajas de los periodistas radiofónicos frente a los demás. Sin embargo no es solo en el campo o en el momento de buscar o cubrir una noticia donde podemos apreciar estas ventajas y exigencias de la radio, sino también se aprecia en el caso de los locutores o conductores de los géneros informativos.

Como sabemos la base de toda noticia es la voz humana del que está informando ya sea en cabina o en el lugar de los hechos, los cortes de voz, los sonidos ambientales, los extractos de las entrevistas, son herramientas muy válidas que complementan y verifican la información. La radio es un medio eminentemente sonoro, donde más y mejor sonido aumenta el impacto y la atracción de los escuchas, por lo tanto la voz y cuanto diga el locutor debe ser adecuado y coherente[3] para contrarrestar una particularidad de la radio: la noticia no se vuelve a repetir el receptor se pierde de la información en el caso que no haya captado o escuchado lo emitido, porque esta muere inmediatamente y solo se reitera. Por eso la Dra. Emma Rodero Antón[4], en base a un estudio práctico que ella realizó, recomienda que los locutores informativos radiofónicos tengan en cuenta lo siguiente: deben utilizar un tono de voz grave, cuyo timbre sea resonante (que exprese fuerza y personalidad), brillante (armónico y agradable), y claro, ya que estas tres cualidades transmiten sensaciones de credibilidad, seguridad y tranquilidad. Asimismo considera que la entonación debe variar de acuerdo al énfasis que requiere la información, pero que esta variación debe ser progresiva y con naturalidad, para refuerce y facilite la comprensión del mensaje emitido.

Por otro lado, el acento más recomendable es aquel que marca, naturalmente y sin exagerar, solo aquellas palabras que son suficientes para asimilar y comprender el texto informativo. En cuanto al ritmo de lectura de las noticias, es preferible que sea moderada, tendente a la rapidez y que utilice pausas estratégicamente cuando el texto lo requiere, sin caer en la monorrítmia, el abuso de pausas y la velocidad exagerada. Asimismo es importante que la pronunciación sea clara, fluida, natural y correcta, para evitar malos entendidos o irritación del radioescucha.

Como podemos darnos cuenta el tono, el timbre, la entonación, el acento, el ritmo y la pronunciación, indesligables de la naturalidad, hacen más efectivo el código o lenguaje radiofónico. Partiendo de lo básico también se debe tener en cuenta que en la radio son necesarias las estructuras simples, las expresiones concretas y el lenguaje sencillo, coherente, conciso, preciso, armonioso, claro y natural. Estas características y exigencias son los que hacen particular y única a la radio, que delinean su perfil y la diferencian de los otros medios ante su audiencia.  
(http://revistas.ucm.es/index.php/ESMP/article/view/ESMP0707110523A/12196)

Otro aspecto importante, no solo para la radio sino para todos los medios de comunicación, es la gestión de su audiencia al igual que la gestión de la información. Es decir lograr que la audiencia se un participante íntegro de la comunidad que se establece entre sus miembros, los periodistas y los medios de comunicación. Siendo el periodista el que se encarga de promover y guiar el nuevo marco de relaciones con el público que se implica con el contenido periodístico que reduce la distancia emocional y física para acercarlos. Una de estas alternativas se puede gestionar a través del internet, en las páginas de cada medio de comunicación que está al alcance de todos y que esté diseñado y predispuesto para aceptar los comentarios y el involucramiento de los miembros del público.

Para este gran cambio es menester que participen medios de comunicación, periodistas y público. El periodista puede gestionar la información y opiniones que le proporciona la audiencia; el medio debe facilita el proceso libre de censura, pues el acercamiento con el público es un gran avance que lo favorece en todos los aspectos, para empezar aumenta el número de receptores fieles, el consumo de los materiales, y el mayor entendimiento social; en el caso que público pueda participar se requiere su disponibilidad para hacerlo. El paso de público a comunidad se refiere entonces a que el medio y los periodistas van a avalar las bases para que los receptores sean emisores, y que el medio de información se convierta en el medio de comunicación con todas la implicancias de socialización, involucramiento y participación.

Con la aparición de las plataformas digitales se forja una nueva función para el periodista, que se basa en dejar de lado el periodismo de servicio para adoptar y practicar el periodismo cívico y el periodismo participativo (http://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/question/article/viewFile/408/336). Muchos de los medios de comunicación ya se han dado cuenta de la presencia y la importancia de sus públicos y están adquiriendo algunas medidas basados en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para que sobrevivan en esta nueva era. Al respecto los medios electrónicos están facilitando la permeabilidad de los productos periodísticos con las aportaciones de su público (http://ddd.uab.es/pub/analisi/02112175n30p145.pdf). Cantalapiedra y Hoyo señalan la importancia del periodismo cívico para generar la participación del público:

El periodismo cívico es una alternativa a los medios tradicionales… que nace de la crisis de la prensa. El periodismo cívico pretende recuperar los lectores. Y el periodismo cívico quiere interesar a los lectores en cosas públicas…los intentos del periodismo cívico por la nueva relación que establece el periodismo con sus lectores, escuchándolos, haciéndolos hablar, creyendo que son los intereses de quienes deben informarlos. De hecho, el periodismo cívico quiere llegar más lejos cuando trata a los lectores no solo como lectores, sino como ciudadanos.
Asimismo Xosé López García no desmerita la aportación de los medios electrónicos a este fin, señala que el periodismo cívico tiene mayor posibilidades de desarrollo en la web de los medios de comunicación tradicionales, y en las aplicaciones y espacios que nos brindan el mismo internet para alojar y compartir opiniones e informaciones. Él destaca el caso del diario online de Corea del Sur, Oh my News. Que fue uno de los principales medios en el que tuvo éxito el periodismo participativo, en la línea del denominado “periodismo 3.0” o periodismo ciudadano o cívico. En este medio miles de reporteros ciudadanos envían constantemente información, de estos temas que diariamente son colgados, los periodistas profesionales se encargan de su verificación e indagación.




Periodismo cívico

Lluís Pastor en su libro “Periodismo zombi en la era de las audiencias participativas” nos señala que la gestión de la audiencia es el nuevo proceso del periodismo mutante, donde paulatinamente deja de ser netamente informativo y servicial, para ser cívico y participativo. Para esto el proceso comprende de seis etapas, durante las cuales va a trabajar con la audiencia.

La primera fase consiste en la segmentación de los públicos, la cual permite la detección de las necesidades informativas de los distintos grupos de personas que componen al público del medio. La segunda fase es la de la adecuación de la información según la segmentación del público, esta especialización capta mayor atención de las personas por sentirse identificados. En la tercera etapa plantea las vías de participación del público a partir de la información brindada y publicada, así también los métodos o estrategias para establecer la relación entre el público y el medio de comunicación. En la cuarta fase se fundamenta el seguimiento y tutorización de los espacios de participación que ha puesto en marcha el medio de comunicación, entre algunos de los mecanismos tenemos a los debates que pueden producirse entre las mismas personas del público en contacto directo o a través de las facilidades de los grupos sociales que nos brinda el internet. En la quinta etapa de la rueda abierta de la participación, se publica la información generada en los debates en forma de resúmenes que sean útiles al resto del público o recopilando las informaciones más interesantes de la conversación, esta publicación de resultados se debe adecuar a las características del medio de comunicación sea radio, televisión o prensa. Y en la sexta fase se produce la detección de los expertos sobre determinada cuestión entre el público del medio de comunicación, la elaboración de recopilaciones y la detección de nuevas necesidades informativas, las cuales van a iniciar nuevamente el giro de la gestión de audiencias.

Esta es una gran propuesta para librarse de yugo del periodismo zombi, el cual no sabe qué hacer con las voces de la audiencia que ha incorporado con la finalidad de no morir en el olvido. Es una gran propuesta para lograr que los medios de comunicación tengan en cuenta a la plataforma de internet como una vía para que el público participe en la oferta periodística y junto a los medios de comunicación la construyan. Al respecto la radio es uno de los medios de comunicación que tiene mayor ventaja para establecer una relación directa con la audiencia, para generar participación y practicar el periodismo cívico, esta ventaja se acrecienta si se apoya en los medios digitales como el internet.

En el caso del Perú, gracias a la intervención de algunos organismos como el Consejo Consultivo de Radio y Televisión, la Veeduría Ciudadana de Comunicación social, la Asociación de Comunicación Social Calandria, entre otros, se ha logrado que algunos medios de comunicación establezcan una conexión y relación estrecha con su audiencia a través de los diálogos abiertos, en un principio fue con la intención de elaborar los códigos de ética para los medios de comunicación que participaron, ahora las actividades se inclinan para que entre medios y audiencia establezcan cuales son los temas que deben estar en la vanguardia periodística. Algunas radios que participan son Radio Marañón, Radio La Voz de la Selva, Radio Yaraví, Radio Pachamama, etc.



Entonces es menester hacer un hincapié en la labor que el periodista radiofónico realiza desde cabina o desde el lugar donde ocurren los hechos, valiéndose de muchas estrategias para conseguir la noticia, en muchos de los casos arriesgando su vida por mantener informado a la audiencia en cada instante, asimismo las exigencias del medio hacen de esta labor algo complicada, porque debe haber una profunda coordinación entre el locutor y el corresponsal, para esto se debe conservar la calma y la naturalidad y con esto evitar muchos de los errores en los que se incurren sin una adecuada práctica. Por otro lado no está demás recalcar que el periodismo en el siglo XXI está adquiriendo una nueva perspectiva, la de tener presente a su audiencia para compartir los temas de interés humano, las necesidades de involucramiento de las personas y la facilidad que los medios de comunicación deben brindar para establecer el periodismo cívico y  el uso adecuado de las nuevas tecnologías de la información.








PROPUESTAS:
1.    La preparación de los periodistas en índoles tecnológicos es necesario para el adecuado uso del internet. Esto facilitará que tengan la capacidad para promover la participación de la audiencia, en un diálogo más comprometido y particular entre periodista y audiencia a través de las redes sociales, ya que son los reporteros los que se encargan de buscar la información, y si tienen la ventaja de saber cuál es la necesidad de las personas no va a tener tanta dificultad, porque va a saber lo que está averiguando.
2.    Se debe hacer periódicamente programas de radio en vivo fuera de cabina, desde las calles, brindando la oportunidad a las personas a que se acerquen al medio y expresen su parecer respecto a algún tema trascendental que a ellos le llame la atención o que los esté afectando; así mismo brindarles un ambiente agradable para que sientan confianza y no solo lleven las quejas o los problemas, sino también se animen a hacer propuestas de solución a ellas. Para esto es necesario que se empiece a poner en práctica el periodismo participativo, y posteriormente profundizar periodismo ciudadano o cívico.
3.    Se debe consultar a las personas sobre el desarrollo del trabajo periodístico en calles y en cabinas, para tener en cuenta las sugerencias que ellos nos hacen al respecto. Esto puede ser a través de encuestas, focus group, cabinas abiertas y redes sociales, que le permitan a las personas expresar sus opiniones sobre el programa y el tratamiento de la información.
4.    Los contenidos de información también deben estar orientados al internet, permitiendo que el periodista radial demuestre sus capacidades de plasmar las noticias e informaciones para un medio que va a ser compartido por muchos. Esto también con la finalidad de contrarrestar la particularidad de fugacidad de los mensajes de la radio, es decir, si algún oyente se perdió la primicia de la noticia por radio, tiene la alternativa de entrar a la página web o las redes sociales del medio de comunicación para informarse al respecto. Entonces creo que es conveniente la convergencia entre la radio y los servicios que brinda el internet.
5.    Para conocer las necesidades de las personas es necesario relacionarse con ellas a través de la convivencia. Con la ventaja que tiene el periodista radiofónico de moverse de un lugar a otro sin equipos pesados, solo con su celular u reportera, debe recorrer las calles, conocer los puntos en los que mayormente confluyen las personas, ver distintas realidades, visitar conos, asentamientos humanos, lugares de negocio, ambientes que también nos hagan dar cuenta que la realidad no solo está en las ciudades sino que también hay gente, que no transita en el centro o lugares físicamente hermoso, que está esperando que su voz sea escuchada.
6.    Los periodista de radio también deben investigar y publicar las noticias positivas que pasan en el ámbito cultural  y artístico, para promover e incentivar de esta manera el desarrollo de lo nuestro, para también brindarle a los radioescuchas una noticia que no los acongoje o acompleje sino que les dé satisfacción.
7.    En cuanto a la voz, no se exige a los periodistas o conductores informativos que trabajen su voz para conseguir una bonita y pomposa, más que todo se recomienda practicar continuamente su naturalidad, la sencillez y la claridad del lenguaje (para que sea entendido por todos), sin términos técnicos y sin caer en la monotonía, la monorrítmia y las exageraciones (respecto al tono, al timbre, el ritmo, la entonación, el acento de la voz y la articulación de las palabras). Se debe dejar de lado actitudes pedantes de sabelotodo o seres eminentes, y ser humildes para poder congeniar con los oyentes. Esto no solo va a favorecer a los medios de comunicación, que van a tener mayor público, sino también a las personas que los escuchan porque se van a sentir identificados, respetados y comprendidos por los que están en la radio.

REFERENCIAS:
1.    Asociación de Comunicación Social Calandria, Manual de periodismo y códigos de ética, 2008, Lima.
2. DIDO, Juan Carlos, Manual del pequeño periodista ilustrado, Ediciones Novedades educativas, 2000, Buenos Aires.
3.  DIDO, Juan Carlos, Taller de periodismo, Editorial Novedades educativas, 1996, Buenos Aires.
4.    HAUSMAN, Carl, Benoit, Philip, O’Donnell, Lewis, Producción en la radio moderna, Editorial Thomson, 2001, México.
5.    HOLGADO, Andrea, Radio itinerante, Ediciones La Crujía, 2011, Buenos Aires.
6.    LÓPEZ García, Xosé, La metamorfosis del periodismo, Editorial Comunicación Social S.C. 2010, España.
7.    MARTÍNEZ Albertos, José Luis, Curso general de redacción periodística, Editorial Thomson, 1991, España.
8.    PASTOR Pérez, Lluís, Periodismo zombi en la era del las audiencias participativas, Editorial UOC, 2010, Barcelona.
9.    VÁSQUEZ Bermúdez, Miguel Ángel, Noticias a la carta, Editorial Comunicación Social S.C., 2009, Sevilla.
10. VILLAR Borda, Carlos, La pasión del periodismo, Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, 2004, Bogotá.



[1] Bill Mahon en base a su experiencia ha concluido que existen cuatro estereotipos principales: el periodista integral, el del mínimo esfuerzo, el inescrupuloso y el monstruo.
[2]MARTÍNEZ Albertos, José Luis,  Curso general de redacción periodística, Editorial Thomson, 1991, España. Pág. 435.
[3] HAUSMAN, Carl, BENOIT, Philip, O’DONNELL, Lewis, Producción en la radio moderna, Editorial Thomson, 2001, México. Págs. 253 – 254.
[4] Profesora de Producción y realización radiofónica de la Universidad Pontificia de Salamanca.

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