martes, 24 de septiembre de 2013

LA PROGRAMACIÓN ES ALGO MÁS

Programación radial: palimpsesto y mapa de cultura urbana   contemporánea
(Juan Guillermo Buenaventura)
De radio en radio: el escenario radiofónico
(Dulce María García Dávila y José Gregorio Meza Tovar)
Para muchos la programación que se establece en los espacios radiofónicos es solo una combinación de programas que resultan interesantes o atrayentes para el público objetivo, y que busca generar credibilidad y lealtad. En los casos comerciales, la programación es importante porque todos los factores del negocio dependen de ella en esta época de competitividad y comercialización de los medios de comunicación, así se define el público y este define a los anunciantes.  Esta realidad es innegable, pues todas las emisoras radiofónicas necesitan de ingresos económicos para subsistir, sin embargo la programación en su esencia, es más que un negocio y una receta para una buena onda, programación es una gestión que involucra símbolos, significados, respuestas, retroalimentación, revisiones, recepción simbólica, motivaciones, observación, orden y en muchos casos la extensión de la cultura, porque la programación radiofónica es comunicación, entre emisores y oyentes. Es así que el grupo encargado de ella no se debe conformar con establecer las políticas de producción ni la línea de trabajo, sino debe supervisar y controlar el ajuste de los programas, de su realización y emisión, ya sea para modificar, remodelar o actualizar, todo esto de acuerdo al conocimiento e involucramiento que uno como profesional tenga con su público, sin caer en el extremo de darle lo que les gusta ni por complacerlos alejarse de su línea editorial, por lo que es necesario ser muy cuidadoso con la programación pues esta no debe ser ajena a los intereses ni hábitos de la audiencia pero tampoco debe ser su fiel reflejo a través de los programas, siempre es bueno proponer e innovar teniendo presente dichas características. Por eso es necesario que antes de diseñar una programación tengamos presente lo que significa en su naturaleza, por lo que Susan Eastman nos dice que: “programar no es juntar ladrillos y arrojarlos a un montón; los ladrillos deben ser puestos uno a uno según un plan racional. Al final los ladrillos forman una estructura, no un montón sin sentido. El arte del constructor de la malla programática es como el de un arquitecto: le da sentido a lo que de otra forma sería un simple ensamblaje desordenado de partes.”
Si reconocer la ventaja económica que genera una buena programación y definir su valor esencial para un profesional que se aboca a cumplir y ejecutar su trabajo con mucha pasión fue importante, también es menester comprender y aceptar que la programación no solo involucra ni corresponde a los encargados, sino también a los oyentes a los que se dirigen. Para lo cual es necesario tener presente que la colectividad está compuesta por personas diferentes y heterogéneas que poseen diversas características: sociales, educativas, económicas, psicológicas, culturales, éticas, religiosas, políticas, físicas e intelectuales, diversidad de principios, prejuicios y actitudes que generan ciertas dificultades en la  comunicación colectiva, además la audiencia recibe los mensajes programáticos en diferentes lugares, con distintos grados de competencia, los receptores de radio diferentes. La actividad de radioescucha también influye ya que muchos prestan atención al mensaje y otros solo lo utilizan para acompañarse mientras hacen otras actividades. Por lo que el éxito de la comunicación depende del grado de atención o reacción del escucha. Esta evaluación de la cualitativa y cuantitativa de los radioyentes  es posible conocerlo a través de la investigación de las audiencias, las cuales nos permiten tomar decisiones importantes concernientes a la programación radiofónica, por ejemplo antes de crear una programación es necesario determinar características, aspectos y rasgos generales que permitan aproximarse e interrelacionarse con las personas, con el fin de encontrar diversas alternativas para satisfacer las expectativas que tienen respecto a la radio y para plantear una malla que de una u otra forma satisfaga sus intereses, coincida con algunos de sus hábitos, preferencias, gustos, se identifique con ellos y que les brinden espacios para expresarse. Una vez establecida la malla programática, también es importante realizar actividades de investigación cotidianas (para conocer el grado de aceptación de los programas propuestos) entre las cuales se encuentran el número de llamadas telefónicas, tipos de participaciones, solicitud de temas y tendencias de las preferencias musicales, estudios de opinión sobre diversos temas de interés público, análisis de fuentes de información, indagación sobre las estrategias comerciales, etc. Por otro lado también están los estudios más extensos y complejos como los sondeos de audiencia, estudios cualitativos de recepción de radio, análisis de discurso, entrevistas a profundidad, historias de vida, etc., que exigen de la participación de expertos para poder  recoger información general sobre audiencia y el escenario radiofónico (http://dspace.si.unav.es/dspace/bitstream/10171/8364/1/20090630144119.pdf).
Si bien es cierto la investigación referente a la audiencia varía de acuerdo a cada persona, pero podemos encontrar puntos comunes o similares que nos permitan establecer perfiles generales para poder trabajar con ellos, sin querer forzar una hegemonía en estos caracteres.

Aprendiendo a respetar las pautas de programación
desde los controles y consolas

Malla programática RPP noticias Chiclayo

Así mismo es provechoso conocer el escenario radiofónico donde vamos a actuar, para conocer a la competencia que está marcando tendencias generales muy aceptadas, a partir de esto uno puede redirigir la programación y los proyectos de comunicación para permanecer en la cancha, sin perder la esencia de su existencia, sus principios, valores y el grado de incidencia que posea con los sectores excluidos de la población. En estos casos también resulta siendo muy útil las investigaciones, a lo que se le llama audiografía, la cual nos permite conocer la oferta radiofónica de la zona, así como la manera en que se organizan los horarios de programas, géneros y formatos, los recursos radiofónicos más utilizados, géneros musicales más reproducidos, el estilo de la conducción y la locución, modalidades de participación, estrategias de identificación promocional y estrategias de publicidad de las principales emisoras radiales. Estos estudios y análisis se desarrollan un tiempo determinado, teniendo en cuenta toda la programación minuto a minuto. Al conocer todos estos datos no significa que los vamos a copiar, pero si podemos valernos de ellos para complementar nuestras investigaciones respecto a la audiencia a la que nos dirigimos, para conocer más lo que actualmente escuchan o prefieren, y que es lo que les ofrecen las emisoras más escuchadas (http://www.revistacomunicacion.org/pdf/n5/articulos/radiografia_del_prime_time_informativo_de_la_radio_espanola.pdf). Esta información mezclada con propuestas novedosas y sellos propios de la radio puede determinar la personalidad e identidad de nuestra emisora.
Además, estas averiguaciones nos pueden ayudar a definir qué tipo de programación vamos a establecer, por ejemplo López Vigil nos presenta cuatro tipos básicos de programación: la total (por mosaico, por bloques y programación continua), la segmentada (selecciona al público con el que va a trabajar, por ejemplo juvenil), la especializada (seleccionan su contenido, por ejemplo solo música, solo noticias, etc.) y las radio fórmulas (determinan los formatos a utilizar durante todo el día), así como López Vigil, hay otros autores que realizan una tipología de programación que también se basan en todas las investigaciones que podamos hacer (http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/8217/1/20090630090343.pdf). En todas ellas se tiene en cuenta enfáticamente algún aspecto de la audiencia y de la relación que esta tenga con otras emisoras, por ejemplo en la programación total, se considera los horarios de consumo de radio y los tiempos de duración de programas que escuchan; en la programación segmentada se centra en las características particulares de un sector de la población de tal manera se aboca más a satisfacerlos y a identificarse plenamente con ellos; en la programación especializada los temas o contenidos se particularizan de acuerdo a los intereses actuales que tengan los oyentes, por ejemplo temas económicos como evitar las multas impuestas por la SUNAT; y las radio fórmulas establecen los formatos de acuerdo a la preferencia de los oyentes fácilmente observables y analizables en otras radiodifusoras.
Pero la programación no queda ahí, no basta con elegir el formato más adecuado en base a la información de nuestra audiencia, competencia y de los intereses de la misma emisora, sino también hay que tener en cuenta las funciones que esta debe cumplir en relación con su audiencia: establecer una imagen institucional de la radio en el mercado en el que está, demostrar la calidad de la emisora que se evalúa en base a ella y al grado de satisfacción de los oyentes, y su posicionamiento en el contexto social (determinada por la calidad y el equilibrio de la programación, identificación de la emisora, las oportunidades, la veracidad y autenticidad de la información y de todo de lo que se publica por ella).
Teniendo presente esto, es necesario resaltar que una emisora y su programación tienen éxito cuando la audiencia se siente identificada, respaldada y comprometida con los programas, los locutores y periodistas, el desarrollo de los temas, con las canciones, los formatos elegidos y con la radio en su totalidad. Sin embargo hay un desliz en la gestión de las programaciones, pues estas muchas veces resultan siendo el reflejo de la hegemonía de algunas  fuerzas sociales, o como lo llama Juan Guillermo Buenaventura, de la hegemonía de la industria de la cultura, que luchan constantemente por tener un espacio radiofónico de predominio, ya que casi todos tiene que aceptar las programaciones basadas en los consensos populares. Esta situación es una de las amenazas primordiales con la que debemos tener mucho cuidado, porque si bien es cierto la programación se convierte en un escenario privilegiado donde diferentes actores sociales se expresan y se encuentran para lograr el consenso social y comunicativo, siempre existirán minorías que sufran las consecuencias quedando en el olvido y siendo protagonistas de la discriminación y explotación. En el caso del Perú esto sucede con las grandes empresas mediáticas que basan su programación en uno de los idiomas oficiales que es el español y dejamos de lado a las personas que hablan quechua, aimara y otras lenguas que no son reconocidos como oficiales.
Por lo tanto, la gestión de la programación radial implica algo más que una simple definición comercial y objetivos de rating o netamente económicos, pues la complejidad de la programación implica intereses, objetivos y características de la misma radio, de las diferentes personas que conforman nuestra audiencia, de otros medios radiofónicos que forman parte del mercado al cual se pertenece. Las alternativas para conciliar estos tres elementos importantes que inspiran una buena malla programática debe tener presente los detalles que pueden parecer innecesarios pero que son relevantes para que los oyentes respeten (como sus mismas opiniones), valoren, se identifiquen, participen y se comprometan con las causas que la emisora promueve.


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