jueves, 7 de noviembre de 2013

RADIO COMUNITARIA: GESTIÓN, COMUNICACIÓN Y PARTICIPACIÓN

En esta época donde se experimenta los caracteres de la aldea global predicha por Mc Luhan, los medios de comunicación, principalmente la radio, han tergiversado la esencia social con la que nacieron  y crecieron.
Los medios, dedicados en su gran mayoría a conseguir intereses económicos o políticos (o más bien partidistas), le han restado importancia a la necesidad vital y al derecho fundamental de algunas personas al no promover ni permitir su participación a través de ellos, lo cual dificulta el desarrollo de la cultura colectiva. Sin embargo, pese a la problemática mediática y a la fidelidad a los lobbies en pleno siglo XXI, fue hace muchas décadas, periodo afectado por anarquías diferentes, donde un grupo de personas decidieron plantear una nueva vía para hacer escuchar sus voces a pesar de las dificultades de su época, es así que por los años 40 aparece a nivel mundial el piloto de lo que hoy conocemos como radio comunitaria y como la gran alternativa de comunicación y participación, así lo señala Aleida Calleja, Coordinadora de la Asociación mundial de radios comunitarias:
“… fungen como tribunas abiertas, para debatir los asuntos públicos que le son propios… Su principal sello es el servicio público sin fines de lucro, la construcción de la ciudadanía.”
Así también lo define la Comisión Interamericana de Derechos Humanos:
“Las radios comunitarias… responden en muchos casos a las necesidades, intereses, problemas y expectativas de sectores muchas veces relegados, discriminados y empobrecidos de la sociedad civil. La necesidad creciente de expresión de las mayorías y minorías sin acceso a medios de comunicación, y su reivindicación del derecho de comunicación, de libre expresión de ideas, de difusión de información hace imperante la necesidad de buscar bienes y servicios que les aseguren condiciones básicas de dignidad, seguridad, subsistencia y desarrollo.”
En tal sentido, las radios comunitarias son el resultado de la gestión de los miembros de la comunidad que buscan beneficios colectivos, que no tiene intereses lucrativos porque no busca utilidades, más bien persigue causas sociales, apuesta por el pluralismo permitiendo a las personas compartir sus ideas, opiniones y posiciones respecto a un tema propio sin censurar. La radio comunitaria sin duda llega a ser una estrategia en su misma esencia además de generarlas para involucrar a las personas, es así que busca empoderar actores sociales que puedan ser los líderes de la comunidad, que tengan la capacidad gestionar planes de desarrollo para la comunidad y de guiar a los demás hacia el mismo fin; por otro lado las radios comunitarias promueven los espacios de diálogos y reflexión para dinamizar el intercambio de información, conocimientos y opiniones; además cada uno de los agentes involucrados impulsan la construcción de identidad colectiva así como el desarrollo humano, logrando la participación de las personas que van forjando nuevas propuestas.
Sin duda alguna la radio comunitaria es una gran alternativa social que nos permite involucrarnos en espacios internos y externos de su cabina y programación, que apuesta por múltiples e innovadoras formas que nos permitan expresarnos libremente, que tengamos representación democrática como debe de ser en todos los medios de comunicación, y que sobre todo no nos ve como actores pasivos sino activos de nuestro propio desarrollo, donde podemos presentar, promover y desarrollar nuevas ideas y estrategias que impulsen el progreso individual y colectivo. Con estas acciones estratégicas que genera, la radio comunitaria deja de ser un medio de comunicación de masas para ser un agente más de la comunidad. Sin embargo, el aspecto social no puede negar su naturaleza como empresa para lograr una buena gestión de sí misma, es decir, las radios comunitarias también debe enfrentar todos los desafíos de inversión, capitalización, calidad de productos y servicio, de estructura organizacional y de tecnología e innovación, al igual que las demás empresas de comunicación en particular. Además su gestión integral incluye la definición de su misión, visión, objetivos, fortalezas, oportunidades, debilidades,  amenazas, y la planeación de estrategias (estructura organizacional basada en manuales de responsabilidades, procesos y protocolos.
Es en base a estos desafíos que la radio comunitaria debe contar con un sistema de gestión que la haga viable, y que la haga competente en la esfera política (planea, dirige y controla), de coordinación (administrativa) y operativa (ejecuta actividades y tareas). Este reconocimiento de radio comunitaria como empresa rompe con el mito de las “3 P”, demostrando lo contrario a dos aspectos: pequeña y pobre. En primer término una radio comunitaria no  siempre es pequeña por más que sus dimensiones territoriales se limiten a pequeños espacios y por muchos impedimentos legales que los traben, desde un punto de vista social no es pequeña porque llega a un gran número de personas ubicadas en diferentes lugares (tal es el caso de las emisoras indígenas que por la ventaja del idioma pueden llegar a diferentes comunidades), y desde una perspectiva empresarial, porque toda radio comunitaria debe tener un sistema de gestión que le permita subsistir al igual que las demás grandes empresas. Asimismo no siempre es pobre, el hecho de que sus fines sean netamente sociales y comunitarios no quiere decir que no van a generar ingresos para poder sobrevivir, así lo refiere Calleja:
“No se trata de buscar lucro, ese no es el objetivo ni está en su función, pero sí de generar
actividades que permitan ingresos para que la radio pueda cumplir con su función de servicio público y garantizar la permanencia del proyecto social… no tienen fines de lucro pero tampoco fines de pérdidas.”
El que una radio sea comunitaria, no significa que va  a tener una vocación misionera, que viva de donativos, dádivas y buena voluntad, sin derecho a generar actividad económica a partir de las publicidades, transmisión de programas o actividades, etc., todo lo contrario la radio debe ser capaz de gestionar sus propias estrategias ya actividades que puedan solventarla y que le permitan crecer y fortalecerse, desde mejorar permanentemente la calidad de los productos y del servicio comunitario que se  brindó desde un inicio, además debe desarrollar y estar a la vanguardia del avance tecnológico, de la cual no se puede desligar porque sus equipos son netamente tecnológicos.
Por lo tanto, la creación o el fortalecimiento de una radio comunitaria, debe partir de una estructura organizacional, de su direccionamiento o redireccionamiento de la visión, misión, objetivos, metas, etc., del diagnóstico de una situación interna y externa, económica, comunitaria y empresarial, la formación de la estrategia general basada en las metas planteadas a mediano y largo plazo, el diseño del plan operativo con el cual vamos a hacer un seguimiento de las actividades que se van a desarrollar en un periodo determinado buscando conseguir un objetivo, la estrategia organizativa que tiene en cuenta a los pobladores de la comunidad quienes se encargan de darle sentido de existencia a la radio, y la estrategia financiera cuyos ingresos pueden ser gestionados a través de la publicidad, los microprogramas responsable, la cobertura en directo de actividades de toda índoles, además de ver cuán rentable es la programación y otros costos que puede acarrear la puesta en antena. Finalmente lo que significa la gestión de la radio comunitaria es de hacer de ella una empresa socialmente sustentable.

REFERENCIAS:
FAJARDO Rojas, Miguel, Marin, Olga, Tibaduiza, Fernando y Toloza, Beatriz, La radio comunitaria un empresa social sustentable, 2010, Colombia.
LAMAS, Ernesto y Villamayor, Claudia, Gestión de la radio comunitaria y Ciudadana, Asociación Mundial de Radios Comunitarias.

PORTILLO, Maricela, Repoll, Jerónimo y Vega, Aimée, Las claves necesarias de una comunicación para la democracia, Universidad Juárez Autónoma de México, 1° edición, 2008, México.

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